El perro de Dostoiévski

21 setembro, 2016 às 17:20  |  por Erol Anar

Çizim-Ilya-Glazunov

 

Las relaciones entre las personas son tan complicadas, de difícil comprensión y solución, es una tarea difícil para cada persona conocerse a si misma,  más aún entender a la otra persona con la cual se relaciona.  A pesar de eso, muchas personas afirman que conocen y entienden a los otros muy bien.  En realidad esta pretensión es sólo un escape.

 

El escritor ruso Dostoiévski leyó un poema en voz alta durante una reunión y a causa de ese poema fue exiliado por el zar, y enviado a Siberia. Cuando su presidio finalizó, él publicó el libro de sus remembranzas de ese periodo en la prisión: “Recuerdos de la casa de los muertos”.  En este libro él contó que antes de ir a Siberia creía que conocía al pueblo muy bien, pero estaba equivocado, fue en la prisión de Siberia que él supo realmente conocerlos. Tras el encuentro con esos prisioneros él comenzó a analizar mucho mejor a las personas, descendiendo hasta la profundidad de sus almas.

 

Todo el mundo sabe que existe un perro famoso de Pavlov, ese perro fue utilizado en experimentos psicológicos. Dostoiévski en la prisión hizo un experimento también,  observó la relación entre un perro y las personas. Él hizo interesantes observaciones. Contó que había un perro que vivía con los prisioneros, y todos los que allí pasaban cerca de él lo pateaban y maltrataban, pero, lo más interesante, es que él no huyó de los prisioneros que lo maltrataban, cuando el prisionero se aproximaba él tomaba su posición para aferrarse.  Dostoiévski llegó un día cerca de aquel perro y lo acarició, el perro por un momento quedó sorprendido mirándole y luego huyó rápidamente, muy lejos, y comenzó a temblar. Tras aquel día el perro, cuando se encontraba con él , huía muy lejos y nunca más permitió algún acercamiento.

 

En ese ejemplo el perro es un ser hambriento de cariño.  Existen muchas personas como él, que no saben como reaccionar cuando encuentran afecto. ¡Si ustedes les dieran sus manos ellos podrían morder su pierna! Algunas relaciones parecen darse como amo y esclavo.  A veces, precisamente a quién usted maltrata, lo admira, y otros a los que usted trata bien pueden odiarlo. Las personas pueden enaltecerlo, pero cuando usted los humilla reaccionan como si hubiera hecho bien para ellos. Y, absurdamente, cuando usted los trata bien ellos te desvalorizan completamente. Las personas que viven con problemas y sin justicia muchas veces no saben como reaccionar cuando reciben un buen trato.

 

El libro de Shakespeare “Romeo y Julieta”  dice que cuando entregamos afecto éste aumenta, y no disminuye. El afecto es un tesoro que va en aumento, y más aún cuando está siendo obsequiado. Todos nos parecemos al perro de Dostoiévski, ¡desgraciadamente! No valoramos el cariño y peor aún, no lo demostramos. A quien nos trata bien, le quebramos su corazón. Será solamente cuando demostremos nuestros verdaderos sentimientos y tratemos afecto con afecto es que estaremos más cerca de nuestro verdadero yo.

 

Erol Anar

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